viernes, 19 de febrero de 2016

Arderéis como en el 36

No puedo decir a estas alturas que sea católico aunque me eduqué en el mismo colegio religioso de Villafranca de los Barros que el abuelo de Pablo Iglesias. A diferencia del criminal* abuelo de Pablo que asesinó cobarde y cruelmente a miembros de las familias que fundaron nuestro colegio yo estoy muy agradecido a los jesuitas y a la comunidad del colegio por todo lo que me enseñaron.



Lo cierto es que el asunto de que en este momento sea o no católico no influye en nada en la idea que quiero poner encima de la mesa: la actuación de la Iglesia en la sublevación, la guerra y el franquismo no puede verse de un modo que permita un simple juicio sumarísmo** (salvo desde el fanatismo), menos aún el veredicto podría ser de culpabilidad sin matices y la repanocha es que alguno pretenda ejecutar su sentencia popular 80 años después y violar espacios religiosos al grito homicida de "arderéis como en el 36".

No son las tetas, ni el anticlericalismo, por supuesto tampoco el laicismo el quid de esta cuestión, lo que aquí está en juego es la vieja idea política criminal de la eliminación del adversario y la propagación del odio.

El ejercicio rawlsiano de imaginar al ultra que, pongamos, orinase en el lugar que fueron fusilados unos represaliados del fascismo cañí nos permite obtener la calificación moral de Rita Maestre*** y sus compinches de Podemos. Ese desprecio al dolor, a la convivencia y a la pluralidad de creencias es repugnante, condenable e incapacitaría para ser representante político en cualquier sociedad madura.

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* El indulto franquista no anula la calificación de Manuel Iglesias como un asesino, que luego pudiera tener una vida acomodada como funcionario del Régimen y pudiera dar titulación universitaria a sus 6 hijos (incluido el terrorista papá de Pablo) no cambia su condición homicida.

Foto de Manuel Iglesias.











** Es evidente que la postura de la Iglesia no fue única a lo largo de la Guerra Civil y del franquismo y aunque sea una anécdota para este argumento el hecho es que hubo víctimas de la represión nacional entre los miembros de la Iglesia como señalan entre otros mi querido Enrique Orsi Portalo en el libro colectivo "Otra Iglesia"

*** Por supuesto que no viene al caso sacar la actitud impresentable de la tocaya de Maestre para desviar el tiro. Robar es grave y por supuesto debe ser perseguido pero eso no justifica que otros puedan darse a los delitos de odio impunemente.

3 comentarios:

  1. No digo que estas personas queden invalidadas para siempre pero desde luego sí que son inaceptables estas ideas y formas y no debe salir gratis hacer algo tan grave.

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  2. http://www.todoslosnombres.org/content/biografias/manuel-iglesias-ramirez

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