miércoles, 19 de octubre de 2016

Democracia directa y tierra plana

Como si se tratase expresamente de refutar el adagio whig de que cualquier tiempo pasado fue peor ha vuelto la matraca de la democracia directa con la mera excusa de que hoy tenemos móviles y ordenadores que se pueden conectar a gran velocidad. El progreso avanza que es una barbaridad y a veces deja atrás a la propia realidad y consigue regresar a un plomizo futuro de asamblearios marxistas de los años 60 del siglo pasado.


La democracia directa, la democracia sin matices, la democracia sin responsables es simple, arcaica y visceral, es por tanto sólo la dictadura de las mayorías (reales, impuestas o percibidas) de modo que no es nada extraño que justo sea el plebiscito la manera en que las dictaduras han tratado tantas veces de legitimarse.

Propaganda franquista para uno de sus referendum:

De la misma caverna que la democracia directa sale la justicia popular; un retroceso al linchamiento tribal y a la Fuenteovejuna de western que cualquier demócrata debe rechazar. Quienes pretenden dejar impune al reincidente agresor Bódalo o quienes pretenden corromper el marco jurídico en Cataluña son bárbaros y ante ellos la resistencia civil es una obligación ética. La democracia liberal limita el ejercicio del poder a diferencia de las democracias populares o de las dictaduras del proletariado. Puede parecer frustrante que los deseos no sean inmediatamente hechos por que los nuestros gobiernen pero el pesar por el propósito insatisfecho es infinitamente menor que el de vivir bajo un poder caprichoso y omnipotente.

Resulta tan burdo el aparato intelectual que permite imaginar que se puede romper sin daños el marco de las instituciones por una simple votación mayoritaria que sonroja tener que exponerlo.

No podríamos tolerar ni acatar que se sometiese a votación el encarcelamiento del cleptómano clan Pujol o su testaferro Mas, que Pozuelo de Alarcón no puede votar si se debe gravar el IBI en su municipio, que no cabe preguntar sólo a las víctimas del terrorismo si aplicamos la cadena perpetua a los terroristas, que hubiera sido un abuso un referéndum sobre la pena de muerte al indeseable criminal Txapote o que no se puede vetar la entrada al país a los musulmanes como dice que pretende Trump, una democracia no puede hacer eso, las formas, la limitación del poder y la división del mismo son su esencia y no caben atajos salvo hacia el desastre.

Decíamos que la democracia directa nos priva de responsables ¿a quién culpamos del Bréxit? ¿quién lo lleva adelante? la estrategia del mañero Ulises con Polifemo resulta perfecta, el responsable es Nadie, o lo que es lo mismo: todos como en Fuenteovejuna. La democracia directa es la herramienta de caudillos con prisas, con demasiadas prisas porque su plan es inaceptable y sólo tiene una oportunidad y es como hecho consumado.

Lo obvio, lo recto, lo simple al igual que la mentira es más fácil de identificar, quedarse con ese tipo de respuestas es torpe, perezoso y estridente. La verdad (si existe) exige esfuerzo, experimentación y determinación ante las tentaciones populistas.

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