sábado, 8 de octubre de 2016

Di NO a la simulación culpabilizante.

Quedan pocas semanas para votar en EE.UU. y sale a la luz una grabación de Trump en la que se luce como lo que es: un Torrente con flequillo rubio. Como suele suceder en España y ahora mismo estoy haciendo yo aquí proyectamos cualquier hecho político que se produzca en cualquier lugar a nuestra política nacional, es lo que llaman en Podemos politizar (a todas horas) el dolor* . De modo que no es de extrañar que los podemitas (o filopodemitas) salgan en tromba contra el machito de las manos pequeñas aunque comparta con ellos su amor por las viejas soberanías nacionales, el odio a los políticos tradicionales, la simpatía por Putin o el rechazo al TTIP. 

Trump es un impresentable, eso genera pocas dudas, y representa a muchos americanos: eso sí debería ser causa de zozobra. Debemos dar coraje al personal para que no se entregue a aquellos que ante la incertidumbre quieren un repliegue nacional y descabalgar a los políticos tradicionales como respuesta a la globalización. Otro mundo peor es muy posible.

Trump es un Gil y Gil con más testosterona, pelo y menos clase (aún) pero no cabe escandalizarse si nos parece bien o callamos cuando Pablo Iglesias cuenta que le excitaría azotar a Mariló Montero hasta que sangre. La cara y la cruz son parte de la misma moneda populista y no cabe elegir sólo una faz o esperar que si tiramos una moneda al aire quepa que caiga de canto, eso no ocurre.

Vídeo de filopodemita que se escandaliza con Trump y calla con Iglesias.




* Cualquier dolor, sea el de los refugiados, los toros de lidia, el nacionalista obcecado, el propietario desahuciado, el heterófobo, el hijo del minero, el ecologista religioso; cabe todo en ese combo.

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